¡Ya estoy de vuelta!. Antes que nada, gracias a todos por cuidar y mantenerme limpio el chiringuito mientras he estado fuera. ¡Así da gusto!. ;)
Me parece mentira que la semana pasada estuviera cogiendo el avión para irme a la otra punta del mapa de España... Lo digo porque la estancia en A Coruña ha estado muy bien, pero se me hizo cortísima. Cuando me di cuenta ya estaba montado en el avión de vuelta. Y como siempre el regreso a casa me resulto deprimente.

Sólo con pensar que ya no sé cuando volveré a tener vacaciones, que tampoco sé cuando volveré a ver a mi amiga Lidia, la incertidumbre de qué pasará con algunos asuntos que llevo entre manos y cientos de chorradas más que se me iban acumulando en la cabeza... A punto estuve de echarme a llorar a moco tendido en medio del aeropuerto de A Coruña, pero al final, como siempre, tragué (ya veremos por dónde sale todo lo que estoy aguantando durante años) y la cosa no pasó del enrojecimiento y la acumulación de lágrimas en los ojos. Pero bueno, dejemos ese tema en paz y os contaré como han ido las cosas por el norte.
El lunes me levanté prontito para dejarme lista la maleta, ducharme y demás cosas. En un principio el primer vuelo despegaba a las 15 de la tarde pero resulta que dos semanas antes me enviaron un e-mail avisándome de que el vuelo se adelantaba y saldría a las 11. Un amigo me bajó al aeropuerto de Alicante y como ya hice el check-in por internet (cosa que os recomiendo si vais a hacer viajes cortos) y no tenía que facturar equipaje pasé directamente a la zona donde están las puertas de embarque.

El viaje de Alicante a Madrid fue rápido, pero ahora venía el gran rollo: 6 horas de espera para el siguiente vuelo que salía a las 17 de la tarde, buuufffffff!!!. Menos mal que ya iba preparado con la Psp y el iPod lo tenía bien surtidito, así y todo me dieron ganas de comprarme un libro... Nada más y nada menos que "El pensamiento Negativo" de Risto Mejide. Entre las manos lo tuve y pude leer algunos pasajes que la verdad es que me resultaron divertidos. No descarto que algún día me haga con él.
Otro problemilla fue a la hora de comer. Jooooderrrrrr!!!. Qué clavadas que pegan en los aeropuertos!!!. Se aprovechan demasiado de la gente encerrada durante horas sin poder salir de las terminales. Una chuleta con unas tristes patatas hervidas y poco más, todo ello recalentado al micro, 22€!!. Por no mencionar esos sandwich empaquetados y untados con mayonesa que me dan muy mal rollo. Al final lo que hice fue comprarme una barra de chocolate de Toblerone de 400g y una botella de agua ;). Calcule más o menos las calorías y contando que el chocolate sacia bastante el hambre, ya tenía lista la comida... Luego, un trago de agua y arreando!!. Jurl!.
Después del cachondeo con los cambios de puerta de embarque de mi vuelo hacia A Coruña, llegó el momento de subir al avión y después de poco más de una hora ya me encontraba en "Terras Galegas" y allí estaba esperándome Lidia. Cuando llegamos a casa fuimos a pasear a todo la "troupe" de perretes de la casa (que es una especie de chalet pero dividido en tres pisos completos... una cucada!) por los alrededores, ya que hay un montón de campo para pasear. Luego preparamos la cena, vimos un par de capitulines de una serie y a dormir. Como curiosidad, para los que no lo sepan, en Galicia los días se alargan un montón, ya que hasta practicamente las 22 de la noche hay luz solar.
A la mañana siguiente me levanté cuando Lidia se disponía a salir para trabajar así que que´de con ella para el mediodía. Así que desayuné, hice algunas labores de la casa y paseé un rato a los perros.
Lo que no pude resistir es la tentación de empezar la mañana haciendo el chorra!!. Pero es que lo tenía a huevo, jiajiajiajia!!. XD Luego me acerqué a la parada de autobús más cercana para ir al centro de A Coruña. Quedamos en el Fnac y desde allí Lidia me llevó a visitar la ciudad de la mejor forma: callejeando.
La cita ineludible era visitar la Plaza de María Pita. También fuimos a ver la Plaza de la Constitución dónde le eché el ojo a un restaurante. Así que entramos y reservamos mesa para la noche y pedimos que nos prepararan un menú degustación, ya que no tenía ganas de ir jodiendo a los compañeros de profesión, faltaba plus!.
Como ya había hambre, nos fuimos a buscar un sitio para comer, así que paramos en la primera tasquita que nos pareció bien, y pedimos unas cuantas tapas. Por supuesto que el "pulpo a feira" fue lo primero que cayó.
Después reemprendimos la marcha y fuimos a ver los Jardines de San Carlos desde donde pudimos ver el Castelo de San Antón que es también museo arqueológico. De esta forma decidimos ir a visitarlo.
Una de las cosas más curiosas del edificio en sí es la cisterna de agua que se llena a base del agua que se filtra a través del techo y que se extraía desde un pozo situado el en el techo de la construcción.
En la foto salimos partiéndonos el culo, pero el motivo no es el hecho de intentar salir bien en la foto, si no que mi intención era la de subirme encima del cañón, pero al final me resbalé y me pegué una buena leche en la espinilla, y claro, eso a Lidia le hizo bastante gracia... :PUna vez terminó la visita y mientras Lidia cumplía con el resto de su jornada laboral, yo me quedé friqueando en el Fnac, haciendo alguna compra interesante, jugando al Guitar Hero III y leyendo unos cómics "by the face".

A últimas horas de la tarde regresamos a casa para acicalarnos un poco y fuimos a echarle un vistazo rápido a la zona de la famosa
Torre de Hércules. Nos dimos una vueltecilla, pero decidimos volver para pasear por allí en otro momento, ya que a las nueve de la noche teníamos la reserva en el restaurante.

El restaurante se llama "Consulado" y la verdad es que estaba muy bien. Nos pegamos un buen homenaje gracias al menú degustación que habíamos pedido. Buen servicio, buen ambiente, música inmejorable, y calidad en los productos.
...Pero lo mejor, obviamente, la compañía. Según nos dijeron la entrada al restaurante estaba situada en una de las calles más cortas de España. Es la que podéis ver en la siguiente foto: "Calle de la Reja Dorada".

Al día siguiente Lidia me llevó a visitar Santiago de Compostela.
Hórreooooo!!!: Una de las palabras claves durante el viaje a Santiago de Compostela, jejejejejejeje! ;)
Nada más salir de ver la impresionante Catedral de Santiago empezó a llover, así que pusimos pies en polvorosa y como, para variar, ya teníamos hambre, nos metimos en un restaurante muy interesante que se llamaba "Iacobus". Pedazo de plato que nos sacaron de mejillones, berberechos y almejas al vapor que nos sacaron... Increíble!.
Cuando salimos de comer seguía lloviendo, pero ni cortos ni perezosos nos hicimos con un paraguas de la tienda de enfrente (que casualidad!) y nos pusimos a callejear de nuevo por el centro histórico de Santiago de Compostela bajo la lluvia. La verdad es que la experiencia fue bastante interesante y divertida. Yo me lo pasé genial!!.
Una calle muy maja que me encantó ya que los bajos de las casas estaban provistas de pórticos cubiertos surtidos de tiendas, pubs y cafeterías.
Aquí os presento a un amigo que me parece que a Lidia no le cayó muy bien... jajajaja!. XDCuando nos cansamos de dar vueltas volvimos al coche y regresamos A Coruña para descansar un poco e ir a una cena que tenía Lidia con unos compañeros de su empresa.
Amanecía el último día de estancia y aprovechamos para visitar un pueblecito cercano A Coruña: Arteixo. Es muy famoso por su balneario y un lugar muy tranquilo. Allí pudimos pasear por un precioso parque que rodea el curso del río que da nombre al pueblo.

Después de comer y de una merecida pero breve siesta en casa, optamos por regresar a la Torre de Hércules para pasear por sus alrededores y donde pudimos disfrutar de unas magníficas vistas y obtener unas estupendas fotos con semejante paisaje de fondo.


Para terminar esta jornada fuimos al centro comercial del puerto a ver una peli (Iron Man... otra vez. Sí!), cenar y también pudimos echar unas partiditas en una sala de maquinas recreativas (lugares que están desapareciendo a velocidad de vértigo).
Mirando las tiendas del centro comercial nos topamos con semejante establecimiento, así que la siguiente foto se la dedico a mi amiga Blanca que sé que le mola el animalejo este:
La verdad es que no entiendo que le ven las chicas a la gata cabezona esta... ;)Finalmente, volvimos a casa a dormir, pero antes de eso me arreglé la maleta para el regreso a Alcoy y a la inminente rutina. No descansé nada bien esta noche...
Los detalles del viaje de vuelta ya os los he adelantado al principio de este post pero podéis añadir lo siguiente: cansancio, horas de espera, otra vez el menú del Toblerone, niño llorón en el avión y calor estúpido en Alicante....
Aissss...
Au!.